Restaurante El Bohío

en

Visitar Illescas es sinónimo de comer en El Bohío. Nosotros teníamos claro que planificaríamos esta escapada gastronómica, cuando decidiéramos pasar un fin de semana en Toledo, Madrid o para ir de camino a algún destino y que pille de paso, como fue nuestro caso.

Así que, a la ida de nuestro fin de semana gastronómico en Cáceres, decidimos desviarnos, hacer un alto en el camino  y comer en el restaurante de Pepe Rodríguez. Aunque no pudimos dar rienda suelta al vino, una botella de riesling si cayó. De camino al restaurante teníamos claro que pediríamos una botella de riesling fresquito y suave, para después continuar nuestra marcha hasta Cáceres. Nos la jugamos dejando al arbitrio del sumiller la elección de la botella de vino y nos sorprendió gratamente eligiendo un vino cojonudo, con un precio mejor todavía, pues nos temíamos que nos endosaría una de las más caras. Chapó por el sumiller. Siempre os decimos, en estos casos, marcarle un precio al sumiller y confiar en su buen hacer.

Si hay algo que hemos podido comprobar y valorar en todas nuestras andaduras, es que, El Bohío, es un valioso ejemplo de cómo una cocina de vanguardia, de autor, puede estar completamente adherida a lo tradicional, a los sabores más genuinos de nuestra tierra, a los sabores de siempre.

La estrella Michelin con la que cuenta en su haber, desde 1999, no es, ni mucho menos, fruto del carisma de Pepe Rodríguez, eso sí, no vamos a negar que la fama de Pepe con su aparición en la televisión ha convertido al restaurante en un más que atractivo gastronómico, pues muchos hasta lo visitan por el personaje. Para ir entre semana, no tendréis problema a la hora reservar que, por cierto, no te cobran por adelantado nada en concepto de señal, pero los fines de semana suele estar con el cartel de “no hay billetes”, y no hablemos en la Feria Taurina de Illescas, que está completo de un año para otro.

El Bohío es un restaurante para disfrutar de los sabores de La Mancha, su tierra, para disfrutar de lo tradicional, de lo de siempre: una ensaladilla, unos callos de muerte , un cocido que te quita el hipo, la carne de ciervo tan característica en La Mancha, las torrijas…

Muchos os vais a sentir identificados con todos estos platos, por eso pensamos que El Bohío es el sitio perfecto para adentrarse en la cocina de autor, en el ‘rollo’ Michelin que tan de moda está, pero que hay que tener cuidado para no pegarte un patinazo, ya que, en muchos restaurantes, solamente venden humo, espumas y cremas. El Bohío es el restaurante perfecto en que te sentirás como en casa, pero con la puesta en escena o el performance, de la actual cocina de autor.

Aquí no vais a fallar. Habrá platos que gusten más o menos, o incluso que no gusten, pero han sabido elaborar un menú que recoge lo mejor de nuestra gastronomía.

Hay 3 opciones de menú: MENÚ DEL DÍA (65 €), MENÚ DE INVIERNO (90 €) y el MENÚ DEGUSTACIÓN (135 €).

Por supuesto, fuimos al MENÚ DEGUSTACIÓN que es lo que siempre aconsejamos y, aquí, con más razón, pues como hemos dicho al principio, Illescas no es una localidad que esté cerca de nuestra ciudad, ni una localidad que se pueda visitar con asiduidad.

El resultado y la experiencia fue fantástica, repetiremos.  Una experiencia MÁS QUE NOTABLE a un precio (135 €) MUY MERECIDO.

Quien quiera que la ‘cornada’ sea más pequeña puede optar por los otros dos menús.

Con el MENÚ DEGUSTACIÓN, además de comer francamente bien, no te quedas nada “empanzonado”, luego entendemos que, con los otros dos menús (65 € y 90 €), te quedarás justo, pero siempre podréis jugar con pedir la “tapa de callos de Pepe”, una opción extra que te dan en carta, la cual os recomendamos que pidáis, para completar una comida de “dos orejas y rabo”.

El Bohío no es ni caro ni barato. Que cada uno juzgue con arreglo a su experiencia. La nuestra, desde luego que no fue cara. Nos quedamos con que MERECE MUCHO LA PENA. Una experiencia de 3 HORAS, con un servicio de sala IMPECABLE y un MENÚ DEGUSTACIÓN donde realmente disfrutas comiendo, que es lo que verdaderamente importa.

Mesa

Menú

Ensaladilla rusa. La mejor ensaladilla que hemos probado fuera de Murcia, que es donde se comen las mejores. Para comer de un bocado.

Ensalada de mango y gambas y sopa de albóndigas de boquerones

Ternera a la mostaza

Rocas de pulpo. Brutales

Media croqueta de jamón. ¡Vaya locura de bocado! Melosa, de las de toda la vida. Una explosión de sabor acojonante.

Gazpacho de aceitunas, sopa de hierbas y almendras. SIN MÁS.

Escabeche de perdiz y carabineros. No nos dijo nada este plato.

Lomo de orza. Riquísimo. Este plato no estaba en el menú. Una vez que elegimos el menú, le comentamos al camarero que uno de nosotros no era amante de las aceitunas y nos dio esta rica opción.

Pepito de queso y trufa. BRUTAL. Uno de los mejores bocados del menú.

Empanadilla de bacalao. ¡UNO DE LOS PLATOS DE COMIDA! Absolutamente “CUMBRE”. Con el jugo de una salsa de ternera y sus callos, viscoso, gelatinoso y meloso. La empanadilla ACOJONANTE.

Este plato nos dio que pensar y más abajo veréis por qué.

Berza y su caldo. EL PLATO DE LA COMIDA. El cocido de Dioses de Pepe Rodríguez.

La pringá del cocido

¡Una locura! Lo vamos a recordar siempre. Este cocido es difícil de remontar en cualquier menú degustación. El sabor de toda la vida llevado al extremo de sabor. ¡Un caldo de Dioses y una bola de pringá para comer 1000!

Lubina, jugo de pollo asado, anises y salsifís. Plato que, claramente, se vio empañado por el cocido. Aún así, muy rico, aunque entren en escena las espumas que tan poco aportan al plato.

Jugo de cochino en salsa verde con gambas y tendones. No nos entusiasmó. Seguíamos con la resaca del cocido.

Sopa de ajo, vieiras y coco. Otro clásico de “La Mancha”, otra sopa acojonante con la sorpresa del huevo poché que veis en el centro. Plato para mojar sin parar.

Lomo de ciervo asado, compota de manzana, hinojo y pasión. GRAN FINAL.

Este fue nuestro final del menú antes de dar paso a los postres. Haciendo un repaso al carrusel de platos y habiendo quedado maravillados con el cocido y con el caldo gelatinoso de los callos que llevaba la empanadilla de bacalao, llamamos al camarero y le comentamos que no nos podíamos ir de allí sin probar una tapa de los callos de Pepe Rodríguez. Si venís, cojáis el menú que cojáis, tenéis que probar esta tapa que no está en el menú. Este buen menú tenía que acabar con una faena de dos orejas y rabo, y vaya si acabó. ¡ABSOLUTAMENTE CUMBRE!

Limón y wasabi. Este postre era más bien un “prepostre” y resultó ser el mejor de los dos que ofrece el menú.

Helado de nata, chocolate, vinagre y café. Decepción.

LOCURAS DULCES PARA EL CAFÉ. Los PETIT FOURS resultaron estar más buenos que los dos postres, recordando a los postres de siempre: torrija, galleta de avellana, merengue de vainilla y chocolate blanco y pasión.

  • FECHA DE LA VISITA: FEBRERO 2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *