Monastrell

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Hace varios meses visitamos Monastrell, el restaurante distinguido con una Estrella Michelín donde María José San Román plasma su cocina mediterránea partiendo de 3 pilares fundamentales: el arroz, el aceite de oliva y el azafrán.

Tiene una de las mejores ubicaciones de Alicante, por no decir la mejor, en pleno puerto, junto al club de regatas.

Con la opción de elegir entre dos menús degustación (uno corto a 60€ y otro largo a 95€), o bien ir a carta, nos decantamos por el menú largo, como venimos haciendo siempre.

El patinazo fue mayúsculo. 14 platos recorren un menú lleno de sabores planos y algunos de ellos sin encontrarles explicación aún, como hemos explicado en las anteriores publicaciones.

A excepción de los snack de bienvenida, la costilla de buey y el arroz, los demás platos nos parecieron mediocres de sabor y sin sentido alguno.

Aquí el arroz es lo que verdaderamente merece la pena probar de verdad, por lo que si quieres disfrutarlo hay que venir a pedir a carta, huyendo de la escasa ración que te ponen en el menú degustación.

Este restaurante fue el que nos hizo pensar ¿verdaderamente vale la pena guiarte por la Guía Michelin? La Guía tiene sus lagunas y Monastrell es fiel reflejo de ello.

Y es que habiendo pasado varias veces por Baeza y Rufete (sin estrella michelin y con un menú largo acojonante a 65€ que te deja loco de principio a fin) después de venir a Monastrell, te puedes das cuenta de que detrás de la guía hay algo más que distinciones.

La situación del local, su elegante y bonita decoración, las vistas al puerto y a la playa y el buen bebercio de vinos de la zona que ofrecen las dos sumilleres Nuria España y Yuli Reyes predominaron por encima de todos los platos del menú.

Nuestra visita fue el 18 de Marzo de 2018. Ha pasado tiempo y el restaurante se habrá actualizado como vienen haciendo los restaurantes de esta categoría. Esperamos que los nuevos resultados estén bastante mejorados. De volver alguna vez por aquí, volveremos pero a pedir a carta.

Precio medio: 100€ por barba.

Kinder sorpresa con queso manchego. El mejor snack de los cuatro.
Hueva de mujol curada en casa
Bocadito de terrina de hígado de pato recubierto con té Lapsang, pimentón y calabaza
Calamar con fideuá
Ostra levantina de pan de tinta ahumado, queso de cabra y brotes de borraja. Un pase que nos supo “a nada”. Deseando pasar página cuanto antes.
Remolacha, espárragos verdes, yema de huevo y AOVE hojiblanca
Yemas de erizo, puré de zanahoria y galana con vermú y lechuga de mar
Hotpot de bogavante en consomé de pollo asado limón y tomillo. Tras el quebradero de cabeza para dar respuesta al ¿por dónde empezamos?, el camarero nos explicó que debíamos coger las láminas de bogavante, introducirlas en el consomé unos segundos para que el mismo se terminara de cocer. Un pase que todavía no le encontramos explicación. Hasta ahora, un menú lleno de sabores planos.
Arroz negro seco con sepia, alcachofas, hueva de mújol y caqui. Lo mejor del menú. El arroz es la seña de identidad de María José San Román junto con el aceite de oliva y el azafrán. A Monastrell hay que venir a carta y no a menú degustación para poder disfrutar del arroz. Merece la pena venir aquí solo por esto.
Gallo Pedro con puré de brócoli y mejillón en escabeche crujiente. 
Costilla de Buey con rábanos y holandesa de coladura de anchoa y arbequina. El último plato del menú. El más sabroso.
Crema helada de aceite de oliva Rojiblanca, miel, flores y polen. 
Pera, calabaza, almendra y gelatina de shiso

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