La Milla Marbella

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Turno para uno de los destinos más esperados de cada año: Marbella. La diversa oferta gastronómica que viene creciendo en los últimos años, con motivo del talento que vienen sacando los jóvenes chefs para hacerse un hueco en la capital de la Costa del Sol, nos llevan a aterrizar en el corazón de la Milla de Oro marbellí. Esta vez, en La Milla Marbella, el ´Gastro Beach Club´ que escolta dos emblemáticos hoteles; el Puente Romano Beach Resort y el Marbella Club Hotel.

Junto al restaurante, al que dimos paso a la hora del almuerzo, una zona de camas balinesas, hamacas y sombrillas, que ningún Beach Club de la zona ha conseguido ofertar, por su comodidad y la atención personalizada a cada uno de sus clientes.

Hay quien puede calificar a “La Milla” como un chiringuito de playa, pero lejos de querer enmarcarlo dentro de la temática “chiringuito”, lo consideramos como un RESTAURANTE con mayúsculas a los pies de la arena en el que te será muy fácil entrar y muy difícil salir.

Así es “La Milla”, el espacio que orquestan César Morales y Luis Miguel Menor desde el año 2015, donde lo más ´granao´ del panorama nacional aterriza.

Una vez sentados en la mesa y con el cartel de “no hay billetes” en el ruedo, echamos un vistazo a su carta, observando  su fuerte apuesta por el producto fresco que ofrece el mercado a diario, desde los platos más clásicos hasta las propuestas más atrevidas con productos de alta categoría como el caviar y el jamón ibérico. Otro capítulo a tener muy en cuenta son las sugerencias del día, cuya oferta depende de las materias primas que las lonjas aguarden.

Dispuestos a sorprendernos y tras elegir dos opciones de la carta que queríamos probar, no habiendo tenido suerte con la ensaladilla de atún de almadraba y caviar, que no tenían disponible ese día (tomen nota para su próxima visita), dejamos que llevara la batuta de nuestra comanda a César, siendo éste el resultado de una de las mejores comidas de lo que va de año:

Navajas a la plancha con lascas de jamón ibérico. Original, atrevida y rica combinación.

Almejas de la bahía al ajillo con vino de Jerez. No sabíamos si estaban más buenas las almejas (chirlas de Málaga) o el aliño.

Carabinero con huevo frito y patatas fritas. Brutal combinación.

Pata de pulpo al espeto sobre patatas al pimentón. Lo mejor de la comida. A todo lo queda.

Pollo de mar. Se come todo. Perfecto para acabar.

Los postres. A pesar de parecer postres más que tradicionales en todos los restaurantes por la simple lectura de la carta, éstos son más que correctos en mesa. Guarden hueco para el final.

Milhoja La Milla. Impresionante milhoja con nata hecha al momento. Seña de identidad en la carta de postres de La Milla que merece ser pedida, incluso para ser compartida entre varios.

Tarta de zanahoria. Casera. Riquísima.

El resultado fue “cumbre”. Una comida “de más a más” desde que te sientas en mesa hasta su final. Sin altibajos. A ello también ayudó el maridaje que elegimos para la ocasión. Esta vez teníamos ganas de champán.

La bodega, que completan con una buena carta de cocktails (muy recomendables), cuenta con cerca de 250 referencias nacionales e internacionales, está muy bien gestionada por el sumiller, de cuyo asesoramiento puedes disfrutar. Especial mención a los champagnes, cuyos precios están dentro de lo normal.

    • Ubicación: Urbanización Los Verdiales (en la playa, entre el hotel Marbella Club y el hotel Puente Romano)
    • Teléfono: 952 00 90 80
    • Rango de precio: 50€-75€ por persona, dependiendo de la “cornada” que cada uno quiera recibir.

Fecha de la visita: Agosto 2018

– El equipo de Foodieviajeros –

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