Heart Ibiza

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Para el verano 2018 habíamos fijado nuestro destino veraniego en Ibiza y Formentera. Una vez reservado el hotel, nos pusimos a trazar (como de costumbre) la ruta gastronómica que haría de columna vertebral de nuestro viaje.

Teníamos claro que queríamos visitar el que es considerado como uno de los mejores Club de noche del mundo, a sabiendas de los precios que se manejan, ya que no somos nuevos en la isla.

Hablamos de Heart Ibiza, un inesperado concepto de ocio multisensorial en el que la música, el arte y la gastronomía se fusionan en Ibiza. Y todo ello orquestado por el matrimonio formado por los hermanos Adrià y el Circo del Sol que han creado algo nunca visto en España.

El espectáculo es otra de las muestras de creatividad desbordante de Ferran Adria y Albert Adria, un imaginativo laboratorio artístico y gastronómico en la más festiva de las Islas Pitiusas.

La creatividad artística y mágica a cargo del Circo del Sol se encarga de la parte visual, mientras que los particulares estilos gastronómicos de los que hace gala Albert Adrià le ponen sabor a la experiencia.

Aquí las probabilidades de conseguir una reserva, teniendo en cuenta el número de personas que se concentran en la isla en apenas dos meses, son las mismas que las que te toque el gordo de la lotería de Navidad. Si a esto le añades el tirón del cartel de los hermanos Adrià, ya ni te cuento.

Una vez recibidos en el hall y como si de una atracción de feria se tratara, nos dirigen, guiados por una persona, al PRIMER ACTO: “La bienvenida”, cuya duración es de tan solo 15 minutos.

Agua fresca de cítricos.

Nube de margarita.

Perfume de vermú.

Ámbar de mezcal.

Frambuesa con wasabi.

Cereza con gelatina de sake y St. Germain.

 

Este primer acto es divertidísimo. Un recorrido que recuerda a la atracción del terror de la feria, pasando por salas, laboratorios y espacios donde vas probando todo lo anterior y que, cuando te das cuenta, ha llegado a su fin. No te da tiempo a disfrutar lo que quisieras. Los 15 minutos se te pasan en 1 minuto. Quieren dejarte con la boca abiertay vaya si lo consiguen.

Finalizado tu recorrido, te dan paso al SEGUNDO ACTO: “La terraza” (90 minutos de duración).

Te sitúan en una de las mesas de su terraza exterior con vistas al Puerto de Ibiza y durante 1 hora y media te servirán un carrusel de aperitivos brutales todos. Aquí es donde te dan la carta de bebidas (lo más parecido a una enciclopedia) y te arreglan el cuerpo con los precios, pero claro, una vez que te han puesto cachondo con los 15 minutos del primer acto, ya vas con la vaselina suficiente para acabar la noche con un buen ‘polvo’ en la cuenta final.

Mención especial a los cocktails, cuyas combinaciones son súper originales y que, al menos, uno tenéis que probar.

En este acto, nos pusieron:

Duo: Pasión, menta y café con buñuelo de maíz.

Melocotón impregnado en sangría blanca.

Caipirinha.

Atadito.

Tofu de aguacate.

Cono.

Cubo de patata con tartar de wagyu. Brutal. Para comerse mil.

Coca con helado de stracciatela.

La famosa croqueta líquida de jamón ibérico de #elbulli. Solo por esto ya merecía la pena este segundo acto.

Cogollos a la brasa con regaliz.

Mollete de mozzarella y trufa negra.

Aquí si colegueas con los camareros, incluso podrás repetir lo que más te haya gustado.

Terminado este acto y con casi 20 bocados probados, nos invitan a levantarnos y nos vuelven a guiar rumbo al TERCER ACTO: “La sala”, donde empezará al espectáculo del Circo del Sol para dar sonido y luz a la cena.

Antes de acceder a la sala pudimos ver la cocina, donde decenas de cocineros y profesionales desarrollan todos los instrumentos, todos ellos orquestados bajo la batuta del cocinero Rafa Zafra, además del Sumiller Goran Krstanovic.

Con Rafa Zafra en cocina, el cartel gastronómico se convierte en ‘Cum Laude’, una persona que tras pasar por las cocinas de Arzak y Tristán y entrar en el universo de El Bulli, no se ha separado de la mano de Adrià en ninguno de sus proyectos gracias a sus aportaciones de sabor andaluz y purista.

En mesa nos esperaba una de las sorpresas de la noche:

Jamón ibérico de bellota 5J.

Las olivas (esferificación con su propio jugo).

Bocadillo de alga nori y quinoa.

No hay duda que aquí el jamón era el protagonista. Lo pillas con muchas ganas después de tanta parafernalia, pues al final los disfrutones como nosotros siempre tiran para el monte en busca del buen producto.

A continuación de lo anterior:

Carpaccio de ternera con velo de parmesano y huevo de codorniz en su nido.

Ostras amelie con vinagre de estragón.

Melón.

Tacos de brisket en mole de olla con tortitas verdes.

Terminado este servicio, dieron rienda suelta al festival de POSTRES. La barra libre de la noche. El colofón de una cena para recordar. Gran parte de culpa de los postres la tiene David Gil Rovira, para muchos de vosotros conocido.

Su trayectoria con Albert Adría comenzó en Tickets, en 2012. Primero entró como ayudante de pastelería y poco a poco fue creciendo, pasando por todos los rangos del restaurante hasta acabar trabajando como jefe creativo y de producción de pastelería y postres del grupo el Barri. Trabajando conjuntamente con Albert Adriá para desarrollar la parte dulce de todos los proyectos de restaurantes del grupo además de los proyectos internacionales y nacionales, entre ellos HEART IBIZA.

Sus propuestas:

Flan de nata con caramelo y fruta de la pasión.

Coco loco.

Sorbete de hierbas ibicencas.

Melón y lima.

Galleta helada ‘Stroopwafel’.

Éclair de chocolate y praliné de avellanas.

Madame Crocambuche.

Nube de algodón con lima y mentol.

Tarta de cereza bañada en licor de cereza.

Marshmallow de fresa con yogur de frambuesa.

Disco de mango y crema de vainilla.

Tartaleta de chocolate y albaricoque.

Merengue de café y frambuesa.

Casi 15 postres de ensueño. Nadie puede dar más. La factoría de los Adrià es un no parar y vuelven a romper el esquema gastronómico nacional.

Quizás sea una de los artículos más complicados que hayamos redactado hasta la fecha porque es un concepto único y por todos los platos que el menú lleva en sí, pero queríamos plasmar con todo lujo de detalles nuestra experiencia y sobre todo para justificar la cuenta final (que todos esperáis).

Quizás el único único sitio donde podáis ver algo parecido sea en Tickets, el buque insignia de Albert Adriá en Barcelona.

Aquí el ticket va en función de la mesa en la que quieras estar, es decir, el sistema es el mismo que comprar la entrada para un teatro. No es lo mismo ver el espectáculo en primera fila que en el gallinero, así que en el momento de la reserva decidimos quedarnos a la mitad del patio de butacas, siendo el ticket de 215€ por persona (bebida aparte), totalmente merecidos de principio a fin.

¿Realmente merece la pena venir aquí? Rotundamente si. De hecho, para quien sabe apreciar lo que ha visto, ha bebido y ha comido, le resultará barato.

Muchos de vosotros pensaréis que todo esto es marketing y una parafernalia sin más, pero es que aquí el sabor de cada creación, cada bocado y cada plato, a excepción del carpaccio, las ostras con un vinagre que no le aporta nada y el melón, son brutales y dejan en un segundo plato al teatro, que es lo que verdaderamente valoramos de todo esto, es decir, que todo lo que comas esté realmente “cumbre”. Claro que, aquí el 50% de la gente viene al postureo, pues recordemos que estamos en Ibiza y las apariencias de cuellos de la camisa para fuera y los negocios importan más que el disfrute gastronómico.

  • Fecha de la visita: Agosto 2018

– El equipo de Foodieviajeros –

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