El Pollo Rockero

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Hablar del Pollo Rockero es hablar de felicidad, de la cocina de la verdad, sin tapujos.

Este “refugio gastronómico” de Javalí Nuevo (pedanía situada a unos 10 minutos de Murcia) es uno de nuestros rincones favoritos. Por su situación, a mucha gente le cuesta desplazarse en coche, primero, porque cuesta salir del centro de Murcia y, segundo, y más importante, porque coger el coche te limita para darle rienda suelta al “pirriaque”, cosa más que entendible.

Pero creernos que merece la pena, pues aquí todo tiene un sentido, desde su local (si así se puede llamar), la decoración, sus propuestas y el personal. Y la culpa de todo esto la tiene Alberto Del Cerro, un cocinero que te cautiva y te engancha desde que lo llamas por teléfono para reservar mesa. Él solo necesita que le transmitas confianza, que vayas con hambre y sin prisa.

A partir de ahí, déjate llevar. Es lo que él define: “la esencia del Pollo Rockero”.

Cuando empujéis la puerta, no os asustéis, más bien pensaréis que entráis en vuestra casa, pero por la cochera. Sí, se trata de lo más parecido a una cochera con un techo altísimo, un amplio comedor distribuido con mesa desiguales, donde cuelgan lámparas y elementos sacados de lugares recónditos y procedencia desconocida. Y al fondo veréis los mandos desde donde Alberto dirige su nave, la cocina. Una cocina abierta para poder observar el repertorio de platos que prepara este “personaje” de la gastronomía murciana.

Conocimos este espacio cuando tenía menú degustación y ahora que tiene carta, quizás es cuando ha alcanzado su verdadera autenticidad. Ahora es cuando Alberto más está disfrutando en los fogones y hace disfrutar a todo el que va a su casa.

La carta para él es un mero esquema, pues se la salta a la torera todas las semanas. Alberto es un culo inquieto, huye de las rutinas y de las modas que va marcando la gastronomía. Siempre hay propuestas fuera de carta, que os recomendamos que preguntéis por ellas y probéis.

Os aconsejamos que vayáis, empaticéis con Alberto, dejéis en sus manos vuestra comida, vuestra cena o vuestro tapeo y os dejéis sorprender con sus elaboraciones. Propuestas de toda la vida pero con el toque de rock & roll que le caracteriza.

Es un sitio peculiar, divertido, desenfadado y se come de cojones. Todas las propuestas están basadas en productos ecológicos de temporada. Su huerto es una mina de oro y de ahí saca muchos de los ingredientes con los que juega. Decimos juega, porque te puede meter ingredientes en la ensaladilla y en sus patatas bravas que te dejarán loco y que, por supuesto, no adivinarás salvo que seas de paladar más que exquisito.

En este artículo, no vamos a desvelar muchos de sus secretos, sus recetas, sus ingredientes, lo que queremos es plasmar y transmitiros su manera de ver la cocina, su manera de entender la gastronomía y su peculiar forma de empatizar con el cliente. Alberto huye de todo chef endiosado, ha dejado a un lado el menú degustación que tan encorsetado se hace algunas veces, ha vuelto a sus principios, a lo de toda la vida, pero con una vuelta de tuerca que lo distingue del resto. Va en dirección contraria hacia donde va esta locura de mundo gastronómico en el que vivimos y se siente realmente orgulloso de ello.

Tranquilos que aquí no os comeréis un huevo a 65 grados que sabe a plástico o platos impregnados de aceites de trufa negra (que de eso también sabe un rato largo). Si le pides huevo, te hará un huevo poché de su corral que lo recordarás para siempre. Y si le pides que dé rienda suelta a las verduras, te hará disfrutar como nunca lo has hecho, saboreando lo mejor de nuestra huerta murciana, con sabores y texturas sorprendentes y salsas inéditas, como la de sus patatas bravas. En la tarea de las verduras es donde mejor se maneja.

Merece también la pena que guardéis hueco para el postre. Alberto siempre suele preparar alguna sorpresa que otra para el final.

Aquí no os vamos a dar consejos de si las raciones pecan de ser generosas o que llevéis cuidado a la hora de pedir. Venid a disfrutar, con buen rollo, preguntar por Alberto, conocerlo, charlar con él,  dejaos llevar y no os preocupéis con la cuenta final, pues salir a 25 € por cabeza con la carta de tapeo es darte un gran homenaje. No concebimos ir al Pollo Rockero sin estas premisas. Lo contrario sería engañaros.

Preguntad por su servicio de taxi, si estáis interesados en no coger el coche.

 

 

 

Carta

 

 

Croquetas + Ensaladilla sobre regañá

 

 

 

 

Caballito escondido

 

 

Papas bravas

 

 

Papas bravas

 

 

Canelones de carrillera

 

Postres del día

 

 

 

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