DÍA 5. Ruta 66

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Nos despertamos a las 6 de la mañana para hacer nuestra primera ruta larga por carretera. Visitamos los pueblos más pintorescos del Oeste y recorrimos un tramo de la que es la carretera más famosa del mundo: La Ruta 66.

El tráfico de Los Ángeles es espantoso, da igual que madrugues y sean las 6 de la mañana de un Viernes. Nos dirigimos dirección Barstow, esa fue nuestra primera parada, no para visitar el pueblo sino para hacer el primer descanso, repostar y hacer compras para las pequeñas comidas de los próximos días en un Wallmart, una de las cadenas de supermercados más grandes de todo Estados Unidos. Son muy económicos y tienen de todo. Aquí compramos la típica nevera de corcho para mantener la bebida y comida que habíamos comprado a buena temperatura.

A pocos minutos teníamos Calico, un antiguo pueblo minero abandonado que ahora es una atracción turística. No vive gente real, sino trabajadores que van para simular el pueblo cada día. Para acceder al pueblo hay que pagar $8/persona. La visita no dura demasiado, depende de lo que te quieras entretener en las pequeñas tiendas que hay.

Nos dirigimos a Oatman, está a 260 kilómetros. No hay comparación con Calico. El ambiente que se respira en Oatman es totalmente diferente ya que es un pueblo real, vive gente a diario y es bastante más turístico. Se entra sin pagar entrada pero lo más curioso son sus habitantes: no solo hay personas, sino burros. En la antigua época minera se utilizaban los burros para carga, una vez se terminó quedaron allí y se siguieron reproduciendo y alimentando. Hoy día forman parte de la sociedad, puedes ir paseando por la calle y te vas encontrando burros. Son muy agradables con el turista y se prestan a hacer fotos, incluso nosotros encontramos a mucha gente que compraba comida para alimentarlos.

Nuestra próxima parada fue Kingman, puerta de entrada al tramo más emblemático de la Ruta 66. Allí visitamos la famosa Locomotora Santa Fe, pero principalmente elegimos Kingman porque ya era hora de comer algo y aquí está el restaurante Mr. Dz, un antiguo restaurante de los años 50 decorado a la época. Es un lugar económico y que merece mucho la pena parar para continuar con el estómago lleno recorriendo la Ruta 66. Nosotros pedimos la famosa hamburguesa de la ruta y unos “Mozzarella Sticks” para compartir, un par de refrescos y un batido de vainilla para no quedarnos con las ganas de probarlo (es una de sus especialidades). Todo estaba perfecto, riquísimo. Todo por $52 dólares propina incluida. Totalmente recomendable.

Partimos de Kingman y nuestra siguiente parada fue Hackberry General Store, una antigua gasolinera conservada de la época. En ella pudimos comprar algunos souvenirs de la ruta, es una tienda muy curiosa e interesante.

Continuamos nuestro camino y la siguiente parada que hicimos fue Peach Springs, un pueblo más de la ruta, para nosotros no tuvo mucho que ver, es prescindible si vais justos de tiempo. Lo más destacable es que es el pueblo en el que se ambientaron para rodar la famosa película Cars, de Pixar. Allí puedes encontrar los coches de la película para fotografiarlos.

Próxima parada: Seligman. Es otro pueblo icónico de la ruta. A nosotros éste nos gustó bastante más que el anterior, nos pareció más auténtico. Lo más característico es que pudimos visitar la barbería de Ángel Delgadillo, uno de los principales precursores de la recuperación de la Ruta 66. Un imprescindible de la ruta sin duda.

Nuestro próximo destino fue, sin duda, la sorpresa del día. Por el camino, decidimos adelantar nuestra primera visita al Gran Cañón. Teníamos previsto ver amanecer al día siguiente y así fue, pero pensamos ¿por qué no ver atardecer (también) en Gran Cañón?. Íbamos bastante bien con nuestro plan del día, así que allí fuimos, una vez más a la aventura.

Entramos con nuestro pase anual de parques nacionales, con muchas ganas de ver qué se escondía detrás de todo lo que nos habían contado, habíamos visto en fotos, etc. Llegamos, aparcamos y miramos hacia el suelo hasta que llegamos a Mather Point (dicen que la impresión es mucho mayor así). Y sí, lo es, es una MARAVILLA DE LA NATURALEZA, salvaje, espectacular, alucinante. No hay mayor razón al decir que ninguna foto hace justicia a lo que se puede ver allí. El Gran Cañón del Colorado te deja sin palabras. Hicimos cientos de fotos y aquí os dejamos unas de las mejores para que podáis haceros una mínima idea de lo que allí se puede ver.

Volveremos al día siguiente para ver amanecer. La noche la pasamos en el Grand Canyon Plaza Hotel, un hotel inmenso, bastante limpio y habitaciones muy cómodas. Está a menos de 30 minutos del Gran Cañón.

Cenamos en un sitio cercano llamado Big E, caro para lo que se come aunque las raciones son muy generosas. Hay alguno más por la zona que podría estar algo mejor.

Hasta el próximo día Foodieviajeros, nuestro road trip está cada vez más interesante.

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